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Descubrimos la iluminación en los mundos animados de Pixar de la mano de su directora de fotografía

Published On 22 marzo, 2017 | By Zeferino | Consejos, La mejor iluminación, Sobre luz

Esta semana en Zeferino Iluminación Profesional queremos echar un vistazo a los secretos de la iluminación en las pelis de animación.

“Utilizamos la ciencia para crear mundos fantásticos. Nos servimos de una historia concreta y de un toque artístico para transportarnos a lugares maravillosos”.

Danielle Feinberg estaba estudiando programación en Harvard cuando un profesor proyectó las primeras animaciones de Pixar en su clase. Todo un nuevo mundo de posibilidades se abrió; Podría unir sus dos pasiones, la programación y el arte. Ahora es directora de fotografía de Pixar y ha trabajado en muchos clásicos de animación, desde Bichos hasta Toy Story o Buscando a Nemo, todo un logro que tenía mucho que ver con la capacidad de representar cómo viaja la luz en el océano.

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El proceso de iluminación de las películas animadas, se parece mucho más al trabajo de un director de fotografía en set real que al de un animador por ordenador. Porque para este proceso se necesitan set-ups de iluminación dentro del ordenador. Si no se ilumina, la imagen final sería completamente negra. Se trata de colocar luces dentro de un mundo tridimensional.

En las pelis de animación el realismo estricto es menos importante que la verosimilitud. A medida que colocas una luz, debes pensar en cómo se vería en la vida real, y a la vez intentar mantener el equilibrio con lo que necesitamos artísticamente. A pesar de esto el resultado final siempre está basado en la ciencia.

Buscando a Nemo

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En las primeras ideas sobre Buscando a Nemo, el equipo de rodaje grabó un video debajo del agua y después se hizo una recreación por ordenador. Esto sirvió para darnos cuenta de qué elementos proporcionan un ambiente submarino y también ver como la luz viaja a través del agua, que resultó uno de los aspectos más complejos de lograr. Posteriormente se inventó un código para crear una luz que imitara la física de la luz submarina, controlando la visibilidad y las variaciones de color. Los objetos cercanos al ojo mantenían unos colores llenos y ricos, pero a medida que la luz se alejaba, nos quedábamos con un azul oscuro e indefinido.

El movimiento del agua era otro tema muy importante a tener en cuenta para recrear verazmente esta atmósfera marina. Reproducir las corrientes marinas invisibles que mueven el agua o los rayos de luz que penetran en las profundidades del mar fueron dos retos difíciles de dominar.

WALL-E

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Animar WALL-E fue algo increíblemente difícil, porque un robot no tiene un rostro humano. Además a la hora de iluminar nos dimos cuenta que los binoculares, que representan sus ojos, reflejaban la luz y quedaba extraño, especialmente si intentábamos convencer a la gente de que un robot tenia personalidad y era capaz de enamorarse.

Al final, haciendo pruebas, de manera accidental se añadió una luz a los ojos de WALL-E que hizo que sus ojos se vieran más claramente. De repente reconocimos a WALL-E como uno de nosotros. Como humanos tenemos el blanco del ojo, el iris de color y la pupila negra. WALL-E tiene el negro del ojo, el gris de la hoja de apertura y la pupila negra. Fue como si de golpe WALL-E tuviera alma.

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